viernes, 28 de julio de 2017

CITA: Tener unas relaciones sociales escogidas es lo que nos hace felices.

Una larga lista de amistades nos hace sentir importantes; un reducido grupo, felices. Es lo que prefieren los más inteligentes. Y los expertos les dan la razón.

 



(...) Está claro que ahora nos relacionamos más, tenemos más amigos (aunque sean virtuales), pero ¿es eso lo mejor para nuestra felicidad? Sherry Turkle, directora en el MIT de la Iniciativa para la tecnología y el yo, asegura que “acabábamos escondiéndonos de los demás a pesar de estar constantemente conectados a ellos”. Según ella, en este tipo de interacciones nos sentimos constantemente reforzados en nuestros actos (o con respecto a nuestra apariencia), y así es imposible conocernos, lo que resulta muy poco enriquecedor.


(...) Este cambio de paradigma en nuestra manera de relacionarnos afecta a la solidez de los lazos que conservamos fuera de Internet, por eso es importante aprender a gestionar el tiempo pensando en qué nos va a hacer más felices. “Si no lo hacemos corremos el peligro de dedicar demasiado tiempo a las interacciones con nuestros contactos para luego darnos cuenta de que, después de todo ese esfuerzo, son solo eso, contactos, y que no tenemos la confianza ni el nivel de compromiso suficiente para que cubran nuestras necesidades como amigos. Por eso es fundamental seguir alimentado nuestras verdaderas amistades: estas son las que cubren las necesidades básicas para lograr un mayor bienestar”, aconseja Pérez.




(...) Nuestro reducido grupo de amigos cercanos nos quiere tal como somos, con nuestras luces y sombras. Quizá por eso, según un estudio publicado el pasado 2016 en la revista British Psychological Society, las personas inteligentes prefieren rodearse de menos amigos.


Como dice la psicóloga Jara Pérez, “debemos mantener esas amistades que nos devuelven una imagen de nosotros mismos ajustada a la realidad; amigos que son capaces de confrontarte y de decirte que no tienes razón o que estás actuando de manera egoísta”. Tener pocos amigos, en definitiva, no significa valorar poco la amistad, sino rentabilizarla al máximo.

Lores, Alexandra (2017): Tener pocos amigos no es de ser rancio, sino más listo que el resto. El Pais

sábado, 15 de julio de 2017

28#. Las relaciones sociales son beneficiosas... si son sinceras



Somos seres sociales por naturaleza. Los somos razones de supervivencia, pero también por motivos culturales. Estamos diseñados para convivir. Fue el contacto social, el conformar comunidades (clanes, hordas, tribus, familias,...) lo que nos permitió sobrevivir frente a amenazas más poderosas que el ser humano individualmente. La cooperación, nos permitió sobrevivir. El apego, promovió nuestra estabilidad emocional. La pertenencia al grupo, nuestra identidad. La convivencia potenció nuestra inteligencia a niveles estratosféricos (en comparación a las demás especies animales). 



Las relaciones sociales deben ser sinceras.- El protagonista de la película "Uno de los nuestros" (Godfellas, 1990), quiere sorprender a su novia invitándola al club nocturno de moda. Henry Hill (Ray Liotta) se salta la hilera de clientes entrando por la puerta de servicio. Allí saluda un empleado, y después le suelta una gracieta a alguien que está liado con su chica en un rincón. A continuación se encuentra con un gorila que devora un bocata, y al saludo añade un billete que le da en mano. Llegan a la puerta trasera y entran en la sala, atestada y muy animada. Saluda al maître, y este, sin dudarlo, le sitúa en la mejor mesa, justo frente al escenario. Mientras la montan, saluda a varios tipos con cara de mafiosos, que devuelven la cortesía. En la mesa recibe un agasajo (botella de champán) del director de la sala,...

En esta escena, puede parecer que Henry está promoviendo unas relaciones sociales sanas. Pero no es así. Lo que hace es puro personal branding. Desarrolla un mero (pero esforzado) trabajo de agente comercial del producto que vende. En este caso, ese producto es él mismo.

Pero ninguno de los tipos con que se relaciona le miraría a la cara si no ostentara el puesto que tiene en el clan mafioso. Ninguno de ellos le echaría una mano, si realmente lo necesitara, salvo por motivos puramente espurios. Si tuviera problemas con su mujer o hijos, con alguna adicción, en el trabajo o necesitara hablar con alguien de algo importante para él... ninguno de ellos le escucharía ni se interesaría realmente por él.


Lo importante es la calidad, no la cantidad.- Los lazos sociales se pueden identificar con la existencia de apoyo social: a mayor contactos interpersonales, mayor apoyo recibido. Pero la disponer de relaciones sociales no implica, en sí mismo, la provisión de apoyo ni una red social más nutritiva. Conocer muchas personas no es sinónimo de disponer de mayor apoyo. Nuestros recursos sociales aumentan conforme situamos las interacciones más próximas en el ámbito de las relaciones de confianza. 


Los requisitos para que unas relaciones sociales sean saludables y beneficiosas, son sencillos. De hecho, previsibles, si uno se detiene a pensar en ello. Y se pueden entenderse también como recomendaciones para promoverlas:

-Respetar la libertad y el espacio personal del otro individuo.

-Aceptar a cada personas, tal y como es. Por tanto, evitar juzgar, y mucho menos, intentar modificarla.

-Escucharla e intentar comprenderla. Interesarnos por esa persona, en la medida de nuestras posibilidades; no quedarnos solo en la superficie.

-Ser honesto.

El resultado de las relaciones elaboradas con estos ingredientes es que transmiten apoyo y confianza.

 

De manera que, mejor referencia que la escena de Ray Liotta, les recomendaría la pandilla de River Phoenix en la película "Cuenta Conmigo" (Stand by me, 1986). Puedo recordar todavía la escena de los chicos frente al fuego, de noche en el bosque. La charla puede no ser muy trascendental. De hecho, podría etiquetarse de friki, o directamente de chorrada (Donald es un pato, Mickey un ratón, Pero... Goofy ¿qué demonios es Goofy?). Pero lo importante no es lo que se dice, sino lo que se trasluce. Como en tantas otras interacciones sociales, no se trata del contenido de la charla. Lo relevante es el vínculo que se trasluce bajo ella: la confianza y apoyo de cada miembro del grupo para con los otros.