miércoles, 14 de junio de 2017

27#. El sentido del humor, el gran amortiguador de la vida.

El sentido del humor consiste en la capacidad para encontrar lo cómico, hilarante o divertido de la vida, pero no solo es eso. También es una actitud. Y este aspecto me parece el más interesante del concepto.


El sentido del humor es una predisposición lúcida y desenfadada ante la vida. Una tendencia del ánimo dirigida a flexibilizar nuestra perspectiva de la realidad, tratando de relativizarla, para permitirnos atisbar una postura más satisfactoria. Sea disfrutando nuestras circunstancias, cuando estas sean favorables; sea quitándole hierro, cuando se traten de adversidades.

Pero el sentido del humor no es necesariamente comicidad. O no solo comicidad. 
 
Tiene que ver con lo divertido, incluye lo gracioso, y desde luego, a la alegría. Abarca la ocurrencia, el salero y el chiste. Pero también el ingenio, la chispa y la ironía.

La comicidad busca la risa o la reacción del otro, recurriendo al chiste, socarronería, burla o exageración. En este sentido, está orientada hacia el escape o la evasión. Seguro que alguna vez se han topado con alguien gracioso, chistoso, que le encanta gastar bromas... pero que no soportan ser objeto del mismo tipo de bromas que él gasta.

Igualmente, es probable que también se hayan topado que ese tipo de persona que no suelta un solo chiste, quizá apenas sonrías, pero que entiende y suelta ironía fina sin darse importancia, ni esperar la risa del otro. Recuerdo haber reído hasta decir basta con Woody Allen, en sus primeras comedias particularmente. ¿Alguna vez le han visto soltar una carcajada? Creo que ni siquiera le recuerdo riendo. No les cuento ya nada de Buster Keaton.

En el primer ejemplo, se usa el humor (y no crean que de una forma muy distinta a como se usa el poder), para lograr sus fines (sean estos cuales sean, generar simpatía, convertirse en líder del grupo, atraer a alguien,...). Pero es el segundo tipo el que tiene sentido del humor.
 

El sustrato del humor está dirigido a comprender la vida y hacerla más soportable. Su naturaleza es una actitud intima de humanidad, de amor, hacia los demás y hacia nosotros. Como decía el filósofo Thomas Carlile, "La esencia del humor es la sensibilidad, una simpatía cálida y tierna hacia todas las formas de existencia".

Charles Chaplin, Miguel de Cervantes, los hermanos Marx, Oscar Wilde, Monty Python... son artistas que han aplicado el sentido del humor en sus obras, pero permitiéndonos (quizá forzándonos a) ver el trasfondo. Haciéndonos reír durante unos minutos, pero dejándonos, a continuación, pensativos durante un rato. Reflexionando sobre algo. Sobre algo importante. Sobre algo, siempre, relativo a nosotros, a nuestra naturaleza humana. Quizá se trate de que sin un sentido trágico de la vida, el humor resulte pobre, superficial, ramplón.

En suma, no se trata de frivolizar, sino de desdramatizar. De desinflar el rigor y seriedad que nos enseñaron a atribuirnos, a nosotros y a las circunstancias de la vida, ayudándonos a situarnos en una posición de humildad. Recordemos que humildad es la virtud que permite conocer nuestras limitaciones y debilidades, restando importancia a los propios logros y virtudes, y reconociendo nuestros defectos y errores. 
 

El sentido del humor no solo es una actitud. Es más que eso. A pesar del poco reconocimiento que históricamente se le ha atribuido, es una herramienta de supervivencia y bienestar emocional. Y es un recurso exclusivamente humano.

Es una virtud, una fortaleza y un baluarte de resistencia. El sentido del humor es el gran amortiguador de la existencia puesto que nos permite elaborar y digerir las frustraciones, así como equilibrar nuestras emociones.

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